EL PASO DEL MITO A LA FILOSOFÍA FICCIÓN

El ser de las ideas es su ser pensadas, fuera de eso no puede decirse que tengan entidad propia.

Jordi Casado Sobrepere

 

Todo ocurrió cuando se desterró a la teleología del debate o más bien se trasladó a un lugar entre bambalinas donde no fuera percibida como tal.

Era la voluntad científica, la objetividad imposible que gracias a un artificio se convertía en determinante para nuestra capacidad de conocer.

Lo que no encajaba en el modelo, fue tildado de subjetivismo perturbador, psicologismo o imposibilidad real de fundamentar un conocimiento serio. Como si el humor estuviera también trasnochado.

En un universo simbólico, es complicado diseñar un conocimiento a prueba de ficciones. Las propias ideas son ficciones, que pululan de unos individuos a otros, propagándose en forma de corrientes de pensamiento, que en ocasiones arrasan con todo. Este increíble potencial transformador no es baladí. Ya que en un mundo sujeto al cambio, parece inconcebible, que en pleno siglo XXI aún permanezca en la oscuridad de nuestra autoconocimiento, el mecanismo que vuelve virales determinadas ideologías y pensamientos.

Tanto estudiar la materia nos ha hecho progresar en el dominio de la naturaleza a pesar de que aún permanezcamos en pañales en cuanto a gestionar nuestra propia voluntad, y por consiguiente en poder dominar nuestra razón y sentimientos. Tanto a nivel individual como a nivel colectivo.

El realismo ingenuo científico es la coartada perfecta tras la que ocultar la incómoda teleología. Anteponemos nuestra libertad a una concepción que coloque esa libertad al servicio de entes superiores, lo que podría comprometer nuestra necesidad de superioridad, un baluarte de nuestra seguridad psicológica. Un defecto de humildad que nos traiciona a la hora de evaluar todas las posibilidades con ecuanimidad. En igual o peor situación, se haya el creacionismo monoteísta, que dibuja un ser superior de corte humano, que es preso de las demandas de sus creaciones humanas. Ese egocentrismo y antropocentrismo, que abandonan la humildad o que la maquillan oportunamente, nos impiden alejarnos para observar las cosas con cierta perspectiva. Y esa ausencia de perspectiva produce un conocimiento motivado por los anhelos y sesgos más distorsionadores.

A ese conocimiento distorsionado lo denomino en parte, como filosofía ficción.

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1 comentario en “EL PASO DEL MITO A LA FILOSOFÍA FICCIÓN”

  1. Hacer ver simple un pensamiento complejo, nos aleja de nuestra verdad, en un contexto determinado con sus múltiples influencias y poco conocimiento de éste.

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