LA EXPERIENCIA DE LO MENTAL


Los sentidos están encapsulados en la mente. Es lo que yo denomino experiencia mental.


La escisión de los fenómenos mentales en objetos abstractos y objetos físicos no es casual. Ya que ayuda a separar el ámbito representacional del meramente normativo.  

Soy un ser que reacciono a mi experiencia mental. Lo interesante es saber si los actores de esas experiencias son entes tan reales como yo. De no ser así, me hallaría en una recreación en la que sería el único protagonista (solipsismo). De lo contrario, esto es, de tener esos actores sus ámbitos experienciales similares al mío, cabría preguntarse cómo se sincronizan a un tiempo los contenidos (o vivencias) de cara a dar un resultado estable y creíble. La solución parece la de crear un tablero común para todos. La naturaleza o la descripción prescriptiva será la base sobre la que articular las rutinas y funciones propias a cada sujeto en relación al conjunto. Las reglas del juego.

El problema del juego, es que a veces duele. Y somos protagonistas de la crueldad, la injusticia y el odio, que alimentan la ignorancia colectiva. O bien acontece el drama o la tragedia en toda su expresión.

Cuando esto sucede, suspiramos y dejamos nuestra conciencia a cargo de alguna suerte de tribunal superior, que recoja nuestras quejas, para sentenciar en favor del ideal máximo de justicia. Algunos invocan la justicia divina. Algún recalcitrante naturalista te dirá que no existe, eso de la justicia y tal vez tenga razón, al menos en el seno de su experiencia mental.

Lo cierto es que aunque Alfred North Whitehead ponga la mano en el fuego, no se quemará fuera de su experiencia mental.

Esta breve reflexión venía a colación de interrogarme acerca del significado de la filosofía. Porque muchos la ven como un ángulo muerto de nuestra perspectiva intelectual ya corregido con la aplicación del método científico y sus incontestables resultados.  

175 Vistas

¡Comparte!

Deja un comentario