REFUTACIÓN DE LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN POR SELECCIÓN NATURAL (I)

Charles Darwin

Hace aproximadamente dos millones de años, un meteorito de clase Armagedón paso a escasos miles de kilómetros de la atmósfera terrestre. Parte de este, se desprendió iniciando una trayectoria de colisión con nuestro planeta.

La zona del impacto fue a unas novecientas millas náuticas al oeste de la costa del actual Ecuador. Un tsunami y varios replicas asolaron un área considerable de la actual Centro América provocando la extinción de la fauna y flora.

El núcleo del meteorito quedo reducido a una masa terrestre que hoy conformaría lo que es la superficie del archipiélago de las Galápagos. La composición química, nos es desconocida, pero algunas muestras sugieren que estaba compuesto de materiales con alta radiación.

Esto explicaría como poblaciones de la misma especie, como por ejemplo los pinzones, que colonizaron la isla varios siglos más adelante, desarrollaron características diferentes, al verse mutado por la exposición a la radiación, su genoma. Dichas alteraciones genéticas, afectarían y condicionarían el desarrollo fenotípico de otras especies.

Cuando Darwin desembarcó en las Galápagos, observó tales variaciones en la flora y en la fauna, pero tales evidencias necesitaban una explicación. Darwin desconocía la historia del desarrollo cosmológico de la vieja Tierra, con sus impactos repetidos, en diversas zonas, de la superficie del planeta, a lo largo de millones de años. También desconocía el efecto de las ondas gravitacionales y su influencia en el bioma terrestre.

El caso, es que el supuso, que lo que observaba era una prueba irrefutable, de la evolución por selección natural. Algo parecido a la selección artificial de poblaciones de animales, por parte del hombre, solo que, en este caso, se daba la variación y la biodiversidad en un área natural donde no ejercía su poder transformador el ser humano.

Esto le hizo escribir una estimulante teoría sobre la evolución de las especies, extrapolando lo aprendido en Las Galápagos, al resto de especies a lo largo del mundo. Conocidas son sus contribuciones al ámbito reproductivo y selectivo del entorno. El hecho científico es que siempre que exista biodiversidad y variación esta Ley de la selección natural tendería a cumplirse. Afortunadamente, el profesor Hakari Nomura y su equipo de la universidad de Tokio, desarrollaron un modelo computacional que en un principio estudiaba la frecuencia sísmica del archipiélago nipón, así como las presiones y radiaciones liberadas al entorno. Dicho modelo fue la base de una Teoría que en el año 2027 le llevaría a aguas de las Galápagos para corregir al naturalista del Beagle.

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